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Late night, come home
Work sucks, I know
She left me roses by the stairs 
Surprises let me know she cares
Sep 27, 2014 / 6 notas

Late night, come home
Work sucks, I know
She left me roses by the stairs
Surprises let me know she cares

Sep 25, 2014 / 2 notas

FOUND

Everything starts with a pretentious idea. Ideas alone are pretentious cause they pretend to be till they actually take form and go and exist. I like pretentious. The idea of it. The pretentious idea of thepretentious. Because pretentious can only make you go further. How are you going to love as much as you can love if you’re not pretentious about it. How are you going to live this life if you don’t love as much as you can love. Go out. Be pretentious. Use the Internet.

- Lourdes Hernandez

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Sep 25, 2014 / 160 notas
Colección de premios imaginarios
Sep 24, 2014 / 12 notas

Colección de premios imaginarios

Sep 22, 2014 / 26 069 notas

(vía laceymicallef)

Sep 22, 2014 / 5 notas
Sep 22, 2014 / 1 872 notas
LunesdeLectura 04 //// “¿Dónde está Andrea?” se lee escrito con marcador indeleble negro detrás de la puerta del baño de un bar sucio en Buenos Aires. Al lado izquierdo de esa pregunta están inscritas las letras C + A encerradas dentro de un corazón. Al lado derecho alguien ha usado una llave o cualquier otro objeto de metal para tatuar en la superficie la frase: “Everything you do matters”. Andrea lee la pregunta y piensa en esa constante sensación de búsqueda que no la ha abandonado nunca y que carga consigo desde que tenía siete años, cuando, en una tarde de agosto, descubrió que su casa escondía un pequeño bosque detrás de la pared del patio donde se colgaban las sábanas limpias. Ese bosque siempre había estado ahí, a la espera de ser encontrado. Desde entonces Andrea siente que toda pared esconde algo, que toda historia oculta otra historia, una mejor.  Vuelve a leer la pregunta detrás de la puerta, busca el colorete rosado que tiene guardado en el bolsillo de adelante del jean y escribe: Acá estoy. Acá he estado siempre.
Sep 22, 2014 / 9 notas

LunesdeLectura 04 //// “¿Dónde está Andrea?” se lee escrito con marcador indeleble negro detrás de la puerta del baño de un bar sucio en Buenos Aires. Al lado izquierdo de esa pregunta están inscritas las letras C + A encerradas dentro de un corazón. Al lado derecho alguien ha usado una llave o cualquier otro objeto de metal para tatuar en la superficie la frase: “Everything you do matters”. Andrea lee la pregunta y piensa en esa constante sensación de búsqueda que no la ha abandonado nunca y que carga consigo desde que tenía siete años, cuando, en una tarde de agosto, descubrió que su casa escondía un pequeño bosque detrás de la pared del patio donde se colgaban las sábanas limpias. Ese bosque siempre había estado ahí, a la espera de ser encontrado. Desde entonces Andrea siente que toda pared esconde algo, que toda historia oculta otra historia, una mejor.  Vuelve a leer la pregunta detrás de la puerta, busca el colorete rosado que tiene guardado en el bolsillo de adelante del jean y escribe: Acá estoy. Acá he estado siempre.

✏️✏️✏️✏️
Sep 19, 2014 / 5 notas

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De la serie Juan Luis Guerra se inventó el amor 
Sep 19, 2014 / 10 notas

De la serie Juan Luis Guerra se inventó el amor 

De la serie Juan Luis Guerra se inventó el amor 
Sep 19, 2014 / 1 nota

De la serie Juan Luis Guerra se inventó el amor 

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Sep 19, 2014 / 5 notas

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Sep 19, 2014 / 4 notas
Sep 17, 2014 / 5 notas

Abro la boca para encontrar la lista de sueños…

Abro la boca para encontrar la lista de sueños que

hemos dejado a punto de saltar del tintero. Cierro

los ojos para soñar tus manos

desde entonces

desde que yo soñaba tus manos

esperándolas al anochecer

entre las palmeras y los vidrios rotos

acunados a la par del corazón.

Hace frío

tiemblan las pestañas tu invierno

saltan las madreperlas en vez de los sueños

vuelven sobre el calendario que cuelga detrás de la puerta

escribo yo este poema

pensando en acomodar nuevamente sobre el pecho

un sitio para la esperanza.

ROSARIO MURILLO      (Nicaragua, 1951)
LunesdeLectura 03 ///// 
Cali, Enero 1997 ////// Teníamos once años. Era jueves y hacía calor. Alma y yo nos sentamos en su patio a tomar jugo de lulo y a ver el viento soplar sobre las palmeras. Su gato, Ezequiel, desfilaba su pelaje gris frente a nosotros, despacio, casi seduciéndonos. El patio de la casa de Alma era verde y extenso, estaba resguardado por un muro blanco que daba a la casa de los vecinos y que estaba adornado con verdes swingleas exquisitamente podadas todas al mismo nivel, armando cubos de follaje perfectos. En una esquina convivían especies diferentes de flores como veraneras, cambulos, flores del quereme, resucitados y geranios y otras cuyo nombre nunca supimos pero que eran nuestras favoritas porque al chuparlas sabían a miel. A veces pasa que nuestras cosas favoritas son así, sin nombre. (Click para seguir leyendo) 
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Hacía calor y Alma y yo nos quedamos ahí quietos, en pausa, callados, tomando jugo y viendo a Ezequiel desfilar por el patio hasta que de la nada, como desaparecen las cosas cuando más las necesitas, con esa misma magia e ironía, desapareció Ezequiel entre las swingleas, como si la pared hubiera hecho caso a su sensualidad y se lo hubiera comido.

- Alma, ¿qué se hizo el gato?

- Está en la casa del vecino. Se pasó por ahí que hay un huequito.

- ¿Vamos por él, Alma?

- No podemos, ya se quedó allá

- ¿Cómo así?

- Es que el vecino es un traqueto

- ¿Qué es un traqueto?

- No sé
Alma siempre fue el tipo de chica que podía sentarse a ver a las personas o gatos Ezequieles que amaba caminar en línea recta por caminos sin retorno y no decir nada y no sentir nada y no hacer nada diferente a dejarlos ir, así, sin miedo.
Sep 15, 2014 / 1 nota

LunesdeLectura 03 ///// 

Cali, Enero 1997 ////// Teníamos once años. Era jueves y hacía calor. Alma y yo nos sentamos en su patio a tomar jugo de lulo y a ver el viento soplar sobre las palmeras. Su gato, Ezequiel, desfilaba su pelaje gris frente a nosotros, despacio, casi seduciéndonos. El patio de la casa de Alma era verde y extenso, estaba resguardado por un muro blanco que daba a la casa de los vecinos y que estaba adornado con verdes swingleas exquisitamente podadas todas al mismo nivel, armando cubos de follaje perfectos. En una esquina convivían especies diferentes de flores como veraneras, cambulos, flores del quereme, resucitados y geranios y otras cuyo nombre nunca supimos pero que eran nuestras favoritas porque al chuparlas sabían a miel. A veces pasa que nuestras cosas favoritas son así, sin nombre. (Click para seguir leyendo) 

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