June 2012
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Simone de Beauvoir tiene mucho que aprender de mí →
Tantas historias indigeribles, tantas ganas de atravesar los tejidos blandos, tantas torceduras de pies, tanto reconocerse en las palabras de otro, ser las palabras de otro, hacerse realidad en las palabras de otro. Tantos cuerpos que se confunden entre versos y comas y puntos y tildes. Tantos cuerpos hecho de palabras y adjetivos y adverbios. Tantos cuerpos hechos foto.
Los ojos de Clarice...